CDMX inaugura primer jardín de lluvia en Coyoacán para mitigar inundaciones y recargar acuíferos
Con el objetivo de reducir inundaciones y favorecer la recarga de los mantos acuíferos, el gobierno de la Ciudad de México inauguró el primer jardín de lluvia en las inmediaciones del Estadio Azteca, en la alcaldía Coyoacán. El espacio tiene capacidad para infiltrar hasta 1.3 millones de litros de agua pluvial.
La inversión total del proyecto fue de 22 millones de pesos y beneficiará directamente a cerca de 40 mil habitantes de la zona. Sumado a los tanques tormenta y colectores construidos en los alrededores, el sistema tendrá la capacidad de captar más de 10 millones de litros de agua.
Durante la inauguración, la jefa de Gobierno, Clara Brugada Molina, destacó que la obra marca el inicio de un modelo de gestión hídrica basado en la infiltración y aprovechamiento del agua de lluvia, con el doble objetivo de combatir la escasez y las inundaciones. Señaló que el proyecto representa un cambio histórico en la relación de la ciudad con el agua, al pasar de un sistema centrado en desalojarla mediante tuberías a uno que busca devolverla al subsuelo y recuperar el equilibrio ambiental.
Brugada Molina explicó que, tras siglos de desecación del antiguo sistema lacustre, la capital enfrenta hoy estrés hídrico y lluvias cada vez más intensas derivadas del cambio climático. Además, aseguró que la obra se desarrolló con participación vecinal y forma parte del programa Acupuntura Hídrica, que contempla intervenir 160 puntos estratégicos de la ciudad para captar agua pluvial.
El José Mario Esparza Hernández, secretario de Gestión Integral del Agua, detalló que el jardín incluye filtros para separar residuos, canales de conducción, sistemas subterráneos modulares y materiales capaces de retener humedad, permitiendo que funcione de manera autosustentable sin consumo energético adicional. Asimismo, señaló que las lluvias recientes ya pusieron a prueba el sistema, el cual operó de manera eficiente.
Como parte de la intervención integral en la zona, se rehabilitaron siete pozos de agua potable, aumentando el suministro hasta 22 horas diarias y recuperando más de nueve millones de litros al día, equivalentes a 900 pipas, en beneficio de 95 mil personas.
Vecinos del pueblo originario de Santa Úrsula señalaron que el sitio, antes propenso a inundaciones, se transformó en un espacio público funcional y culturalmente representativo, con vegetación nativa y un mural comunitario que refleja la participación vecinal en el diseño del jardín.